Y aquí el texto que mandé a la concejala, Lali, y que por motivos de duración y tiempo tuvieron que remezclar y cortar:
Con
ésta iniciativa de reconocimiento
a un vecino popular, querido y respetado,
existente ya en Guardo desde hace tiempo, intentamos elegir y
destacar anualmente a un convecino que haya tenido una significación
humanitaria, social, intelectual, ética o económica en
nuestro municipio.
Es
por ello que nos hemos planteado que la decisión la tomen los
vecinos mayores, los que han convivido con la persona propuesta y que
conocen su quehacer, su dedicación y sus circunstancias.
Para
ello propusimos a los mayores del hogar del pensionista la votación
ente varias propuestas y por unanimidad absoluta en esta ocasión,
votaron a Dn. Emilio Fernández Fernández, médico
y dentista de ésta localidad desde 1955.
Nuestra
propuesta de este año se ha basado, en la labor médica,
humanitaria y social ejercida por Dn. Emilio, de los pocos médicos
con una especialidad (odontología en su caso) que ejerció
en nuestra localidad desde poco después de terminar su carrera
hasta su fallecimiento. Ejerció su profesión de
dentista desde 1955, hasta 2002, exactamente 47 años
ininterrumpidos, compatibilizándola con la atención
primaria en la seguridad Social hasta su jubilación.
Querríamos
resaltar No sólo
la labor médica y humana de Dn. Emilio, que nos aportó
tantos pensamientos, conocimientos, ánimo, sonrisas y
dedicación a los vecinos, sino
su ilustración humanista.
Con
respecto a lo que sentía hacia Guardo y sus vecinos, creemos
que lo mejor es repetir sus propias palabras concedidas a la revista
Quinqué.
D.
Emilio, le hemos presentado como un paisano de Guardo, sino de hecho,
de derecho por los años que lleva entre nosotros. Vd ¿cómo
se siente o mejor dicho de dónde se siente?
“Guardo
es para mí algo entrañable, ya que he vivido aquí
casi medio siglo. Por los años vividos y por la forma de
hacerlo, me siento un Guardense más, sintiendo los múltiples
problemas, y por supuesto, las satisfacciones, que también las
ha habido, que afectan y han afectado a esta población.
De
sus primeros años en Guardo, ¿qué recuerdos
tiene?.
Recuerdos
muchos y a todos los niveles, desde el aspecto de la localidad en
aquellos primeros años (casas de adobe, calles sin asfaltar
...) a las actividades que en aquel momento estaban en marcha:
Explosivos, la Central Térmica que comenzaba su construcción,
o la finalización de las obras del pantano. Todo ello hacia
que Guardo fuese un pueblo en ebullición, con una población
muy crecida y un intercambio abundante de gentes, que hacia que nadie
se sintiese extraño, a pesar de no ser de aquí.
Recuerdo
los duros inviernos, cuando los mineros iban en camionetas
descubiertas a trabajar, adosados unos a otros para "paliar"
el riguroso frío, y sus caras, cuando volvían,
totalmente negras, en las que sólo se dibujaba su boca y sus
ojos.
Como médico de cabecera que fui, recuerdo las
enfermedades que de aquellos tiempos se derivaban, no hay que olvidar
que las condiciones y la calidad de vida, de aquel entonces, eran
infinitamente peores que las actuales. La medicina, en aquellos años,
era difícil de ejercer, pero muy entrañable y
enriquecedora por la gran compenetración existente entre
médico y paciente.
Desde aquí vaya mi recuerdo para
D. Rafael del Val Rojo, D. Celso Pastor Soto y D. Nazario Izquierdo
Martín, compañeros y amigos en aquellos difíciles
tiempos.¿Cuál
es su recuerdo más entrañable.
Quizás
mis recuerdos más entrañables sean aquellos que
aquellos que van unidos a la riqueza de una convivencia personal y
estrecha con la gente. Una convivencia que me llevó a ser
participe activo en la creación y ubicación del primer
Instituto de Segunda Enseñanza en Guardo.
Mi inquietud
personal, herencia de mi madre, hacia la formación cultural
como aspecto prioritario de la vida, hizo que en mi etapa como
Concejal del Ayto de Guardo, luchase, junto al resto de la
Corporación, por dotar a Guardo de un centro educativo. Sin
duda, el mejor legado para un pueblo.
También conocí
que carecíamos de la historia de Guardo, y logré que
podamos conocerla a través del documentado libro "El
Señorío de Guardo", del P. Quirino Fernández
O.S.A que se escribió a mis reiteradas peticiones y que ya va
en su segunda edición.¿Qué
le ha aportado el vivir y desarrollar su actividad profesional y
personal en el mismo municipio, en este caso, Guardo?
Vivir
todos estos años en un compaginar de mi actividad profesional
de médico y mi convivencia con todo el mundo, me ha permitido
realizarme como persona, satisfecho de ejercer una de las grandes
profesiones humanitarias, con personas trabajadoras. Este
enriquecimiento humano que me han dado las personas con las que he
tratado me ha llevado al convencimiento de que se puede ser feliz y
realizarse sin vivir en grandes urbes, sin necesidad de grandes
pompas y boato y sin lucimiento externo, que nunca he necesitado,
pues la inteligencia y la bondad se pueden encontrar en cualquier
parte.Nosotros
creemos que cuando menos implica un mayor compromiso ¿está
de acuerdo?
Desde
luego una convivencia tan prolongada y desde un espacio como es la
Sanidad, donde el papel de médico era visto y sentido como una
gran responsabilidad y cierta "autoridad", te implica tanto
a nivel personal como profesional, un modo de ser y actuar. Te obliga
a ser mejor persona, o por lo menos, a intentarlo, sin pretender, ni
mucho menos, ser ejemplo, hay que procurar no ser un mal ejemplo. Mi
formación, de la que destaco la semilla humanista, me ha
ayudado a hacer de la naturalidad y la sencillez, mi bastón de
apoyo a lo largo de mi vida.
Esta
ejemplaridad que menciona Dn. Emilio en el último párrafo
de la entrevista concedida, la ejerció en su lucha contra la
enfermedad, de la que salió victorioso de pruebas bastantes
duras, ganando muchas batallas a la muerte con una elegancia
espiritual y un carácter alegre, como si nada le ocurriera. No
le enervaba ni le decepcionaba el deterioro físico,
consecuencia de esas dolencias y recaídas que consumían
lentamente su vitalidad, y batió todos los records de valor y
ganas de vivir.
Por
todo ello, creemos más que merecido este reconocimiento que
hoy le hacemos como vecino ejemplar en la historia de nuestro pueblo.